viernes, 17 de junio de 2011

Reflexíon: El Rocanrol y Las Bengalas.

Las bengalas y el rocanrol, según muchos, van de la mano. Señoras y señores, este curioso, no está de acuerdo. Es verdad que, a la mayoría, cuando vamos a un recital de rock, nos gusta disfrutar del folkclore del mismo: la gente, los cánticos populares. En fin, el show que da la gente. Es también verdad que las bengalas presentan un juego visual muy atractivo y que hasta puede ser tomado como un homenaje del público a la banda. Sin embargo, la vida es lo más preciado que tenemos hasta el momento. No debemos poner en riesgo nuestras vidas, y las de nuestros hermanos amantes del rock, por dicho espectáculo. 
En los años que he vivido, ya puedo enumerar muchos accidentes a causa de la implementación de bengalas en el rocanrol. La más reciente, la muerte de Miguel Ramirez, fanático de La Renga, a causa de un impacto de una bengala naval en su cuello durante el recital de la banda en el Autódromo de La Plata. No faltarán quienes hagan demagogia por el dolor de la perdida humana, pero sabemos que los que realmente lloran la perdida de este hombre son sus familiares y amigos. Más allá de dicha demagogia, debemos aprovechar la muerte de Miguel para darnos cuenta de algo que deberíamos haber acatado después de Cromagnon: no más bengalas. La vida vale más cualquier otra cosa, disfrutemos-la en paz, que solo cuesta vida (Solari dixit). 
No faltarán quienes digan que sin bengalas un recital no va a ser lo mismo, que sin ese folkclore no se puede disfrutar del show, pero yo pregunto ¿Por qué vamos a un recital de rock? Asumo que la respuesta es: "por la música". Y ahí está todo: vayamos a disfrutar de la música en paz, gritemos, cantemos, saltemos, bailemos -y lo que sea necesario para pasarla bien- pero no pongamos en riesgo la vida de nuestros amigos y compañeros.

Saludos. Caryl Chessman

No hay comentarios:

Publicar un comentario